El Celta cayó 1-2 ante Osasuna en Balaídos este jueves, en el partido aplazado de la primera jornada que debió disputarse el 16 de agosto por el mal estado del césped. El resultado deja al equipo de Claudio Giráldez con un solo punto tras dos jornadas y en 14ª posición de LaLiga.
El partido se decidió en un tramo de trece minutos en la segunda parte. Iago Aspas había adelantado al Celta en el minuto 14 con asistencia de Miguel Román, y el equipo llegó al descanso con ventaja y control del juego. Todo cambió en el minuto 51: Marcos Alonso fue expulsado tras una revisión del VAR por una entrada sobre un rival que había entrado como suplente minutos antes. La tarjeta, inicialmente amarilla sobre el terreno de juego, se convirtió en roja directa tras la revisión en el monitor. Con uno menos, Osasuna remontó con un gol de Kike Barja en el 54 y un penalti transformado por Ante Budimir en el 64, para cerrar el 1-2 definitivo.
El entrenador celeste, Claudio Giráldez, no ocultó su discrepancia con el criterio arbitral: consideró que la acción “no era tan clara” y que, de haber sido él quien decidiera, “optaría por no expulsarlo”. El central Javi Rodríguez fue más directo sobre el efecto de la expulsión en el resultado: “la expulsión ha cambiado todo el partido […] a raíz de la expulsión viene su gol y luego el penalti”. El extremo Williot Swedberg resumió el ambiente en el vestuario tras el pitido final: “el vestuario está triste, ha sido un partido duro”.
El Celta encara ahora su siguiente compromiso liguero, el domingo ante el Athletic Club en Balaídos, con la incógnita de si Marcos Alonso, ya sancionado, será baja también por lesión o solo por la roja, y con Borja Iglesias descartado por lesión (ver entrada aparte).
Fuente: moiceleste.com
